El vídeo fue otra forma de convertir ideas en algo visible.
En algunos casos, el objetivo era emocionar: crear videoclips personalizados para bodas, regalos o despedidas, donde lo importante no era solo montar imágenes, sino entender qué quería sentir la persona que recibía el vídeo.
En otros casos, el vídeo tenía una intención más comercial: captar atención, explicar rápido y persuadir en redes sociales o campañas de videomarketing.
Con el tiempo, esta línea evolucionó hacia la edición con nuevas herramientas de IA, explorando cortes, ritmo, animaciones y recursos visuales para mantener la atención de principio a fin.